lunes, 3 de junio de 2019

Protocolo de actuación en caso de acoso escolar


En una de las reuniones con la directora del centro escolar, nos contó que, a raíz de alguna circunstancia o situación desagradable de maltrato entre escolares, el colegio tuvo que tomar medidas y determinaciones para atajar conductas inapropiadas que pusieran en riesgo la integridad de los miembros del alumnado y la convivencia del centro. Es por ello que nos mencionó que existía un protocolo de acoso escolar cuyos mecanismos se pondrían en funcionamiento cuando se detectará algún posible caso de agresión entre iguales.

¿Qué es acoso escolar y cómo afrontar los casos de bullying?
Los estudios sobre acoso escolar comienzan en la década de los años sesenta, momento en el que algunos investigadores detectan como motivo detonante del suicidio de adolescentes el acoso escolar que estos sufren. No obstante, es en 1978 cuando el psicólogo escandinavo Dan Olweus introduce el término bullying, con el que es conocido este fenómeno internacionalmente. De esta forma, en la actualidad existe un amplio consenso en reconocer que las personas agredidas sufren el bullying como “una auténtica pesadilla”, cuyas secuelas alcanzan tal magnitud que, en ocasiones, tienen prevalencia, incluso, en su vida adulta, lo que cual ha hecho promover políticas de prevención, evaluación e intervención en diferentes estados. (Prodócimo, Cerezo, & Arense, 2014) Por otro lado, la definición convencional de bullying incluye tres características: intencionalidad, desequilibrio de poder entre agresor y víctima y la repetición de la conducta en el tiempo (Olweus, 1996, 1998; Solberg & Olweus, 2003). Por tanto, entendemos por acoso escolar toda agresión física o psicológica de un escolar o grupo de escolares hacia otro, frecuente, que se mantiene en el tiempo, y representa un exponente de las malas relaciones entre escolares (Ortega, Sánchez, & Menesini, 2002) unido a un deseo perverso de diversión (Cerezo, 2009b).
El fenómeno conocido como bullying ha experimentado un elevado incremento de aparición en los últimos años en los centros escolares y ha generado en la comunidad educativa desconcierto y desorientación a la hora de detectar posibles casos y la forma más eficaz y beneficiosa para abordarlos. El profesorado y los equipos directivos de los centros se enfrentan a la necesidad de actuar de forma rápida y adecuada, adoptando medidas con los alumnos agredidos, los agresores y sus familias, sin disponer en la mayoría de los casos de orientaciones precisas sobre qué hacer, cómo hacerlo y cuándo. Por otra parte, en ocasiones resulta difícil diferenciar el verdadero acoso de otras situaciones de conflicto y violencia que se presentan en el entorno escolar.
Para afrontar todos estos hechos se han elaborado unos protocolos de detección y actuación para los casos de acoso escolar, que empiezan por definirlo y acotarlo, estableciendo a continuación unas pautas de actuación con el agredido, el agresor, los compañeros, las familias y los agentes externos (fiscalía de menores, servicios sociales, etc.), cuando se consideren necesarias. Estas son algunas de las recomendaciones que hay que tener en cuenta:
·         El director del centro, una vez recibida la notificación aludida en el punto anterior, reunirá al tutor del presunto agredido, al tutor del o de los presuntos agresores, al jefe de estudios y, en su caso, al orientador, para recabar información detallada. Todo ello debe venir reflejado en el anexo III.

·         Verificada la existencia de acoso, se comunicará de inmediato tal extremo a las familias de todos los implicados y a la inspección educativa, según el anexo V, a la que a partir de ese momento se mantendrá informada de todas las actuaciones que se vayan realizando. Las medidas provisionales adoptadas se podrán reestructurar, en su caso y oídas las familias, con el fin de afianzar las estrategias de apoyo y protección al agredido y las de modificación de conductas del agresor.

·         Todas las actuaciones deberán producirse en condiciones de máxima garantía de confidencialidad.
 A continuación expongo un diagrama de síntesis del protocolo de acoso escolar en la Comunidad de Madrid:


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