En una de las reuniones
con la directora del centro escolar, nos contó que, a raíz de alguna
circunstancia o situación desagradable de maltrato entre escolares, el colegio
tuvo que tomar medidas y determinaciones para atajar conductas inapropiadas que
pusieran en riesgo la integridad de los miembros del alumnado y la convivencia
del centro. Es por ello que nos mencionó que existía un protocolo de acoso
escolar cuyos mecanismos se pondrían en funcionamiento cuando se detectará
algún posible caso de agresión entre iguales.
¿Qué es acoso escolar y
cómo afrontar los casos de bullying?
Los estudios sobre
acoso escolar comienzan en la década de los años sesenta, momento en el que
algunos investigadores detectan como motivo detonante del suicidio de
adolescentes el acoso escolar que estos sufren. No obstante, es en 1978 cuando
el psicólogo escandinavo Dan Olweus introduce el término bullying, con el que
es conocido este fenómeno internacionalmente. De esta forma, en la actualidad
existe un amplio consenso en reconocer que las personas agredidas sufren el
bullying como “una auténtica pesadilla”, cuyas secuelas alcanzan tal magnitud
que, en ocasiones, tienen prevalencia, incluso, en su vida adulta, lo que cual
ha hecho promover políticas de prevención, evaluación e intervención en
diferentes estados. (Prodócimo, Cerezo, & Arense, 2014) Por otro lado, la
definición convencional de bullying incluye tres características:
intencionalidad, desequilibrio de poder entre agresor y víctima y la repetición
de la conducta en el tiempo (Olweus, 1996, 1998; Solberg & Olweus, 2003).
Por tanto, entendemos por acoso escolar toda agresión física o psicológica de
un escolar o grupo de escolares hacia otro, frecuente, que se mantiene en el
tiempo, y representa un exponente de las malas relaciones entre escolares
(Ortega, Sánchez, & Menesini, 2002) unido a un deseo perverso de diversión
(Cerezo, 2009b).
El fenómeno conocido
como bullying ha experimentado un elevado incremento de aparición en los últimos
años en los centros escolares y ha generado en la comunidad educativa
desconcierto y desorientación a la hora de detectar posibles casos y la forma
más eficaz y beneficiosa para abordarlos. El profesorado y los equipos
directivos de los centros se enfrentan a la necesidad de actuar de forma rápida
y adecuada, adoptando medidas con los alumnos agredidos, los agresores y sus
familias, sin disponer en la mayoría de los casos de orientaciones precisas
sobre qué hacer, cómo hacerlo y cuándo. Por otra parte, en ocasiones resulta
difícil diferenciar el verdadero acoso de otras situaciones de conflicto y
violencia que se presentan en el entorno escolar.
Para afrontar
todos estos hechos se han elaborado unos protocolos de detección y actuación
para los casos de acoso escolar, que empiezan por definirlo y acotarlo,
estableciendo a continuación unas pautas de actuación con el agredido, el
agresor, los compañeros, las familias y los agentes externos (fiscalía de
menores, servicios sociales, etc.), cuando se consideren necesarias. Estas son
algunas de las recomendaciones que hay que tener en cuenta:
·
El director del centro, una vez recibida
la notificación aludida en el punto anterior, reunirá al tutor del presunto
agredido, al tutor del o de los presuntos agresores, al jefe de estudios y, en
su caso, al orientador, para recabar información detallada. Todo ello debe
venir reflejado en el anexo III.
·
Verificada la existencia de acoso, se
comunicará de inmediato tal extremo a las familias de todos los implicados y a
la inspección educativa, según el anexo V, a la que a partir de ese momento se
mantendrá informada de todas las actuaciones que se vayan realizando. Las
medidas provisionales adoptadas se podrán reestructurar, en su caso y oídas las
familias, con el fin de afianzar las estrategias de apoyo y protección al
agredido y las de modificación de conductas del agresor.
·
Todas las actuaciones deberán producirse
en condiciones de máxima garantía de confidencialidad.
A continuación expongo un diagrama de síntesis del protocolo de acoso escolar en la Comunidad de Madrid:


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