En el transcurso
de un año académico y en el desarrollo de las diferentes unidades didácticas que
tienen lugar en un curso en el área de educación física, los contenidos
curriculares son muy diversos y su naturaleza es muy diferente unos de otros. Por
ello el docente debe tener la capacidad de abordar cada uno de ellos con
solvencia contando con las herramientas necesarias para tomar decisiones y
adoptar una postura idónea con cada uno de ellos. Pero no solamente con el
contenido, hay que tener en cuenta los objetivos que se quieren alcanzar, el alumnado
con el que se va a contar, etc. Por ellos el docente es una figura que debe ser
flexible y ser capaz de dirigir las sesiones del modo más adecuado para
conseguir el éxito de la clase y que el aprendizaje sea lo más satisfactorio,
significativo y completo posible. Es por ello que en esta entrada quiero
indagar acerca de los estilos de enseñanza.
Delgado (1991a)
dice que un estilo de enseñanza es una forma peculiar de interaccionar con los
alumnos y que se manifiesta tanto en las decisiones reactivas, durante las
decisiones interactivas y en las decisiones postactivas.
Un estilo de
enseñanza es el modo o forma que adoptan las relaciones entre los elementos
personales del proceso didáctico y que se manifiestan precisamente en el diseño
instructivo y a través de la presentación por el profesor de la materia en la
forma de corregir, así como en la forma peculiar que tiene cada profesor de organizar
la clase y relacionarse con los alumnos. (Delgado, 1991,b).
Actualmente, esta
definición ha ido más allá, ya que no solo hay que tener en cuenta las
interacciones personales, en las que no solo se considera al docente dentro del
proceso sino también al alumnado; además, debe estar a favor y contemplar una perspectiva
más amplia en la que se tiene en cuenta el contenido curricular de la enseñanza,
lo que se pretende alcanzar (objetivos didácticos), los espacios y materiales
de los que se dispone, etc. Esto le otorga al concepto de enseñanza un cariz más
amplio de interacción global con el entorno educativo del aula.
En definitiva, son
todos estos elementos y su naturaleza lo que debe marcar la aplicación de los
diferentes estilos, pero no se trata de encorsetar un ámbito con un estilo ya
que los elementos son flexibles, es decir pueden variar, por lo que es bueno como
docente dominar el espectro de estilos de enseñanza y en función del contexto
utilizar uno u otro. Más específicamente, en una misma sesión se pueden emplear
tantos estilos como sean necesarios pues esto dependerá, como ya se ha dicho
antes, de lo que se pretende alcanzar, de la percepción del estado del alumnado
(que puede ser muy cambiante de un momento a otro), etc. Asimismo, la elección
de estilos también tiene que ver con el proceso decisional, pues según los
objetivos que se pretenden alcanzar y el contenido que se quiere abordar, la
observación in situ del contexto cambiante, o a la hora de evaluar lo que ha
sucedido, se tienen en cuenta los mecanismos decisionales preactivos,
interactivos y postinteractivos respectivamente.
Existe una
clasificación de los estilos de enseñanza (Mosston, 1988) que surge de la
observación sistémica de la propia práctica; tienen la siguiente forma y cada
uno recoge unos ideales:
·
Estilos de enseñanza tradicionales.
Dentro de esta categoría
se puede considerar el mando directo y la asignación de tareas. Tiene una forma
clara de enseñanza de instrucción directa. El docente ordena sin dar posibilidad
a la individualización ya que prescribe la tarea a realizar por todos y de la
misma forma. Se trata de una enseñanza masiva.
·
Estilos de enseñanza que fomentan la
individualización.
Se incluyen
trabajo por grupos (niveles, intereses, etc.) Estos estilos se basan fundamentalmente
en el alumnado. La enseñanza es diversificada y el conocimiento de los
resultados es fundamentalmente de tipo individual. El alumnado adopta
decisiones con respecto al ritmo de ejecución o respecto a las decisiones
motrices a realizar en una tarea.
·
Estilos de enseñanza que posibilitan
la participación del alumno en la enseñanza.
En este concepto
encontramos la enseñanza recíproca, los grupos reducidos y la microenseñanza.
Participación activa de los alumnos en su aprendizaje y en el de los
compañeros.
·
Estilos de enseñanza que propician la
socialización.
Estos estilos cobran
su peso en la consecución de objetivos de carácter social y en los contenidos
actitudinales, normas y valores. El docente da protagonismo al grupo y se
plantean trabajos de tipo colectivo-cooperativo donde lo importante es el
trabajo colaborativo y no la ejecución individual.
·
Estilos de enseñanza que implican cognitivamente
de forma más directa al alumnado en su aprendizaje.
Se encuentran
relacionados el descubrimiento guiado y resolución de problemas. Se utiliza en
el planteamiento de situaciones tácticas. Pretenden implicar al alumnado en un
aprendizaje activo, significativo y que obligue a la indagación, reflexión y
experimentación motriz. En las tareas se suele indicar que hacer per no se da
una respuesta de antemano permitiendo la indagación y la reflexión para dar respuesta
a los problemas motrices.
·
Estilos de enseñanza que favorecen la
creatividad.
Se recogen los
estilos que dejan libertad para la creación motriz. Propuestas donde se busca
la exploración del alumnado para encontrar la solución o dar lugar a nuevas
respuestas.
Hay que tener en
cuenta que la EF al ser un área de carácter abierto es muy complicado concretar
que estilo utilizar y cerrarse en banda con uno solo por eso los estilos de
enseñanza son consideradas como variables independientes que se adaptan y su elección
dependerá de las necesidades y demandas del contexto educativo. Es sabido que
la realidad de la clase es muy diversa y no puede ser catalogada de forma estricta.

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