viernes, 7 de junio de 2019

Los estilos de enseñanza


En el transcurso de un año académico y en el desarrollo de las diferentes unidades didácticas que tienen lugar en un curso en el área de educación física, los contenidos curriculares son muy diversos y su naturaleza es muy diferente unos de otros. Por ello el docente debe tener la capacidad de abordar cada uno de ellos con solvencia contando con las herramientas necesarias para tomar decisiones y adoptar una postura idónea con cada uno de ellos. Pero no solamente con el contenido, hay que tener en cuenta los objetivos que se quieren alcanzar, el alumnado con el que se va a contar, etc. Por ellos el docente es una figura que debe ser flexible y ser capaz de dirigir las sesiones del modo más adecuado para conseguir el éxito de la clase y que el aprendizaje sea lo más satisfactorio, significativo y completo posible. Es por ello que en esta entrada quiero indagar acerca de los estilos de enseñanza.

Delgado (1991a) dice que un estilo de enseñanza es una forma peculiar de interaccionar con los alumnos y que se manifiesta tanto en las decisiones reactivas, durante las decisiones interactivas y en las decisiones postactivas.
Un estilo de enseñanza es el modo o forma que adoptan las relaciones entre los elementos personales del proceso didáctico y que se manifiestan precisamente en el diseño instructivo y a través de la presentación por el profesor de la materia en la forma de corregir, así como en la forma peculiar que tiene cada profesor de organizar la clase y relacionarse con los alumnos. (Delgado, 1991,b).
Actualmente, esta definición ha ido más allá, ya que no solo hay que tener en cuenta las interacciones personales, en las que no solo se considera al docente dentro del proceso sino también al alumnado; además, debe estar a favor y contemplar una perspectiva más amplia en la que se tiene en cuenta el contenido curricular de la enseñanza, lo que se pretende alcanzar (objetivos didácticos), los espacios y materiales de los que se dispone, etc. Esto le otorga al concepto de enseñanza un cariz más amplio de interacción global con el entorno educativo del aula.
En definitiva, son todos estos elementos y su naturaleza lo que debe marcar la aplicación de los diferentes estilos, pero no se trata de encorsetar un ámbito con un estilo ya que los elementos son flexibles, es decir pueden variar, por lo que es bueno como docente dominar el espectro de estilos de enseñanza y en función del contexto utilizar uno u otro. Más específicamente, en una misma sesión se pueden emplear tantos estilos como sean necesarios pues esto dependerá, como ya se ha dicho antes, de lo que se pretende alcanzar, de la percepción del estado del alumnado (que puede ser muy cambiante de un momento a otro), etc. Asimismo, la elección de estilos también tiene que ver con el proceso decisional, pues según los objetivos que se pretenden alcanzar y el contenido que se quiere abordar, la observación in situ del contexto cambiante, o a la hora de evaluar lo que ha sucedido, se tienen en cuenta los mecanismos decisionales preactivos, interactivos y postinteractivos respectivamente.
Existe una clasificación de los estilos de enseñanza (Mosston, 1988) que surge de la observación sistémica de la propia práctica; tienen la siguiente forma y cada uno recoge unos ideales:
·         Estilos de enseñanza tradicionales.
Dentro de esta categoría se puede considerar el mando directo y la asignación de tareas. Tiene una forma clara de enseñanza de instrucción directa. El docente ordena sin dar posibilidad a la individualización ya que prescribe la tarea a realizar por todos y de la misma forma. Se trata de una enseñanza masiva.
·         Estilos de enseñanza que fomentan la individualización.
Se incluyen trabajo por grupos (niveles, intereses, etc.) Estos estilos se basan fundamentalmente en el alumnado. La enseñanza es diversificada y el conocimiento de los resultados es fundamentalmente de tipo individual. El alumnado adopta decisiones con respecto al ritmo de ejecución o respecto a las decisiones motrices a realizar en una tarea.
·         Estilos de enseñanza que posibilitan la participación del alumno en la enseñanza.
En este concepto encontramos la enseñanza recíproca, los grupos reducidos y la microenseñanza. Participación activa de los alumnos en su aprendizaje y en el de los compañeros.
·         Estilos de enseñanza que propician la socialización.
Estos estilos cobran su peso en la consecución de objetivos de carácter social y en los contenidos actitudinales, normas y valores. El docente da protagonismo al grupo y se plantean trabajos de tipo colectivo-cooperativo donde lo importante es el trabajo colaborativo y no la ejecución individual.
·         Estilos de enseñanza que implican cognitivamente de forma más directa al alumnado en su aprendizaje.
Se encuentran relacionados el descubrimiento guiado y resolución de problemas. Se utiliza en el planteamiento de situaciones tácticas. Pretenden implicar al alumnado en un aprendizaje activo, significativo y que obligue a la indagación, reflexión y experimentación motriz. En las tareas se suele indicar que hacer per no se da una respuesta de antemano permitiendo la indagación y la reflexión para dar respuesta a los problemas motrices.
·         Estilos de enseñanza que favorecen la creatividad.
Se recogen los estilos que dejan libertad para la creación motriz. Propuestas donde se busca la exploración del alumnado para encontrar la solución o dar lugar a nuevas respuestas.
Hay que tener en cuenta que la EF al ser un área de carácter abierto es muy complicado concretar que estilo utilizar y cerrarse en banda con uno solo por eso los estilos de enseñanza son consideradas como variables independientes que se adaptan y su elección dependerá de las necesidades y demandas del contexto educativo. Es sabido que la realidad de la clase es muy diversa y no puede ser catalogada de forma estricta.

lunes, 3 de junio de 2019

Protocolo de actuación en caso de acoso escolar


En una de las reuniones con la directora del centro escolar, nos contó que, a raíz de alguna circunstancia o situación desagradable de maltrato entre escolares, el colegio tuvo que tomar medidas y determinaciones para atajar conductas inapropiadas que pusieran en riesgo la integridad de los miembros del alumnado y la convivencia del centro. Es por ello que nos mencionó que existía un protocolo de acoso escolar cuyos mecanismos se pondrían en funcionamiento cuando se detectará algún posible caso de agresión entre iguales.

¿Qué es acoso escolar y cómo afrontar los casos de bullying?
Los estudios sobre acoso escolar comienzan en la década de los años sesenta, momento en el que algunos investigadores detectan como motivo detonante del suicidio de adolescentes el acoso escolar que estos sufren. No obstante, es en 1978 cuando el psicólogo escandinavo Dan Olweus introduce el término bullying, con el que es conocido este fenómeno internacionalmente. De esta forma, en la actualidad existe un amplio consenso en reconocer que las personas agredidas sufren el bullying como “una auténtica pesadilla”, cuyas secuelas alcanzan tal magnitud que, en ocasiones, tienen prevalencia, incluso, en su vida adulta, lo que cual ha hecho promover políticas de prevención, evaluación e intervención en diferentes estados. (Prodócimo, Cerezo, & Arense, 2014) Por otro lado, la definición convencional de bullying incluye tres características: intencionalidad, desequilibrio de poder entre agresor y víctima y la repetición de la conducta en el tiempo (Olweus, 1996, 1998; Solberg & Olweus, 2003). Por tanto, entendemos por acoso escolar toda agresión física o psicológica de un escolar o grupo de escolares hacia otro, frecuente, que se mantiene en el tiempo, y representa un exponente de las malas relaciones entre escolares (Ortega, Sánchez, & Menesini, 2002) unido a un deseo perverso de diversión (Cerezo, 2009b).
El fenómeno conocido como bullying ha experimentado un elevado incremento de aparición en los últimos años en los centros escolares y ha generado en la comunidad educativa desconcierto y desorientación a la hora de detectar posibles casos y la forma más eficaz y beneficiosa para abordarlos. El profesorado y los equipos directivos de los centros se enfrentan a la necesidad de actuar de forma rápida y adecuada, adoptando medidas con los alumnos agredidos, los agresores y sus familias, sin disponer en la mayoría de los casos de orientaciones precisas sobre qué hacer, cómo hacerlo y cuándo. Por otra parte, en ocasiones resulta difícil diferenciar el verdadero acoso de otras situaciones de conflicto y violencia que se presentan en el entorno escolar.
Para afrontar todos estos hechos se han elaborado unos protocolos de detección y actuación para los casos de acoso escolar, que empiezan por definirlo y acotarlo, estableciendo a continuación unas pautas de actuación con el agredido, el agresor, los compañeros, las familias y los agentes externos (fiscalía de menores, servicios sociales, etc.), cuando se consideren necesarias. Estas son algunas de las recomendaciones que hay que tener en cuenta:
·         El director del centro, una vez recibida la notificación aludida en el punto anterior, reunirá al tutor del presunto agredido, al tutor del o de los presuntos agresores, al jefe de estudios y, en su caso, al orientador, para recabar información detallada. Todo ello debe venir reflejado en el anexo III.

·         Verificada la existencia de acoso, se comunicará de inmediato tal extremo a las familias de todos los implicados y a la inspección educativa, según el anexo V, a la que a partir de ese momento se mantendrá informada de todas las actuaciones que se vayan realizando. Las medidas provisionales adoptadas se podrán reestructurar, en su caso y oídas las familias, con el fin de afianzar las estrategias de apoyo y protección al agredido y las de modificación de conductas del agresor.

·         Todas las actuaciones deberán producirse en condiciones de máxima garantía de confidencialidad.
 A continuación expongo un diagrama de síntesis del protocolo de acoso escolar en la Comunidad de Madrid:


sábado, 1 de junio de 2019

Metdología AGILE-SCRUM


El centro escolar considera prioritario poner el foco en tres ejes vertebradores fundamentales para el presente curso 2018/2019, donde uno de ellos es la actualización metodológica, formación y evaluación del profesorado. En el colegio, los docentes tratan de actualizarse periódicamente, intentan innovar y mejorar la calidad de la enseñanza y la atención que se ofrece al alumnado, tratando de optimizar y actualizar constantemente la metodología didáctica y de trabajo en equipo. En consecuencia, desde el equipo directivo se propuso una técnica metodológica innovadora de carácter ágil para la gestión de diferentes proyectos que están programados o que van surgiendo durante el transcurso del año y que permiten optimizar la coordinación y el trabajo de los equipos docentes. Esta metodología denominada AGILE-SCRUM permite agilizar los procesos desde que se manifiesta una idea, su desarrollo y elaboración hasta la consecución del objetivo.

En el centro se desarrolla durante las reuniones de comisión de coordinación pedagógica (CCP) y de equipos docentes. Se reúnen cada dos o tres semanas y diariamente (durante breves intervenciones para agilizar el proceso y que no se prolongue en el tiempo) respectivamente.


¿Qué es SCRUM y cómo favorece el uso de esta metodología en el desarrollo de la gestión del centro?

Takeuchi y Nonaka (1986) dieron a conocer una nueva forma de gestión de proyectos que se caracterizaba por su agilidad y flexibilidad. Se fijaron en empresas tecnológicas que estando en el mismo entorno que otras empresas pero que realizaban el trabajo en menor tiempo con buena calidad y con menor coste. Estas empresas, en lugar de trabajar en forma de cadena de montaje donde cada miembro tiene una especialidad, el producto se realizaba por un equipo multidisciplinar donde todos trabajaban el proyecto desde el comienzo hasta el final. A raíz de lo anterior, Jeff Sutherland (1993) desarrolla SCRUM, que aparece por primera vez como una práctica destinada a los productos tecnológicos.

Scrum es adecuado para proyectos que se caracterizan por tener incertidumbre, debido a que el objetivo que se plantea no puede tener un único plan detallado; y a la autoorganización, ya que los equipos de trabajo pueden gestionarse por sí solos y los miembros que los componen no necesitan roles específicos, todos trabajan en la misma dirección; el control es moderado para no reducir la creatividad y la espontaneidad de los miembros del equipo; la transmisión del conocimiento, todo el mundo aprende de todo el mundo, los miembros del equipo pasan de unos proyectos a otros y así todos participan en todo.

SCRUM es una metodología que se caracteriza por el desarrollo ágil de las tareas gracias a la creación de breves ciclos para su elaboración que comúnmente se denominan Sprints y cada ciclo o sprint cuenta con 5 fases: concepto, especulación, exploración, revisión y cierre.
Desde que se propone un nuevo proyecto hasta su finalización se dan diferentes espacios de reunión donde se va desarrollando la idea:

·         Reunión de planificación o“Sprint Planning Meeting”. Todo el equipo selecciona el proyecto sobre el que se va a trabajar y sus funcionalidades y características. Esto deberá ser previamente preparado. Esta es la reunión más larga. Se realiza de pie para agilizar el proceso.

Todos las ideas y proyectos se recogen en una tabla compuesta por 4 columnas:

Columna 1: Proyectos
Columna 2: Pendientes. Tareas que no se han planificado todavía pero que son necesarias de hacer por su urgencia.
Columna 3: En curso. Tareas que se están desarrollando.
Columna 4: Tarea realizada completamente.

·   Reunión diaria o “Scrum Daily Meeting” En esta reunión, los miembros del equipo comparten información relativa sobre el desarrollo de los diferentes proyectos, cómo van, adaptaciones necesarias, sugerencias, qué se ha hecho de nuevo respecto a la reunión anterior, qué es lo siguiente a realizar, etc. La reunión no puede pasar de 15 minutos por lo que cada miembro posee breve tiempo para el diálogo. Siempre se tendrá delante la tabla explicada anteriormente.

·      Revisión de Sprint o “Sprint Review Meeting” Se presentan la conclusión y el proyecto finalizado.

·  Reunión de retrospectiva o “Sprint Retrospective Meeting”. En esta reunión se debatirá sobre cuestiones sobre el proyecto ya presentado y se darán opiniones sobre aspectos del proyecto que pueden mejorar para la próxima vez, sobre el propio proyecto o sobre el proceso.

En definitiva, la utilización SCRUM como herramienta de organización y gestión de trabajo parece muy eficaz pues agiliza el desarrollo de las tareas ya que hay que cumplir con unos plazos establecidos y todos los miembros que componen el equipo se encuentran involucrados en los proyectos lo que permite mayor aporte de ideas y que todos aprendan de todo. Además, el hecho de reunirse durante breves periodos de tiempo en fechas muy marcadas garantiza que el trabajo este hecho y no quita demasiado tiempo. Considero que esta metodología también sería muy útil con el alumnado pues se trata de una metodología donde el alumnado se encontraría totalmente inmersa ya que ellos son los que gestionan las tareas, son responsables de desarrollar las ideas y de tenerlas listas en las fechas establecidas, todo el mundo sería participe de todo lo que envuelve el contenido que se este viendo, etc.