La educación y la mejora de la convivencia es uno de los objetivos más importantes no solo para este colegio sino para el resto de centros escolares. Uno de los métodos para su consecución, que es utilizado por el centro escolar en el que me encuentro, es la junta de delegados; es un espacio que se da una vez al mes donde dos delegados de cada clase de todos los cursos (desde 1º hasta 6º curso de educación primaria) se reúnen en una asamblea en la que ponen en común diversos puntos, ya sean peticiones, propuestas de mejora, quejas, etc., que van recogiendo a lo largo del mes para dar solución a los diferentes conflictos o mejorar algunos aspectos con el fin de propiciar un entorno mejor donde se pueda convivir en paz y armonía. Esta asamblea tiene lugar en la sala de profesores y es mediado por dos docentes-coordinadores que van mediando la dinámica de esta reunión.
Al comienzo de la junta de delegados, los docentes recuerdan a través de la lectura del acta redactada en la asamblea del mes anterior, aquellos puntos que fueron acordados para buscar opiniones y soluciones dentro de los diferentes grupos de donde corresponde cada delegado. A continuación, los delegados/as manifiestan las posibles soluciones recogidas durante las asambleas de aula con el objetivo de solucionar los conflictos. Mientras tanto los docentes recogen en la nueva acta las nuevas propuestas.
¿En qué beneficia la creación de estos espacios en la convivencia de la comunidad educativa?
A la vista de la creciente de los conflictos en el aula en los centros escolares, el equipo docente debe contar con técnicas y estrategias que puedan disminuir de forma efectiva con dichas conductas, actitudes o acciones que dificultan la convivencia en el colegio, paliando los conflictos y previniendo la posibilidad de que aparezcan otros nuevos. La aparición de estos conflictos como pueden ser las actitudes violentas, falta de compañerismo, etc., generalmente vienen ocasionados por infravalorar la importancia de una educación emocional basada en valores. Esta educación no puede darse con una enseñanza tradicional en la que el docente transmite conceptos y el alumnado los recoge, este aprendizaje debe ser de carácter vivencial, crear un clima a través del diálogo y la manifestación de sentimientos lo que dará lugar a la construcción de la personalidad. Pero ello no se consigue a través de una metodología instructiva, debe forjarse a través de un aprendizaje formativo en el que el docente debe contar con recursos y estrategias con las que abordar estos contenidos de tipo actitudinal.
Una de estas técnicas es la asamblea. La realización de asambleas de modo sistemático permite a la comunidad educativa reflexionar y consensuar sobre aquellos aspectos que están dentro del marco de la convivencia a través de la libre expresión de ideas y opiniones. Este tipo de herramienta representa el modelo social democrático donde los participantes tienen libre derecho de expresión, son participes en el proceso con capacidad para asumir responsabilidad siendo críticos y reflexivos dando lugar a propuestas diversas e interesantes. La participación en este tipo de foros conlleva ser competente a la hora de dialogar, debatir ordenadamente teniendo respeto por los miembros de la mesa y por las diferentes opiniones por muy en contra que se pueda estar.
Desde mi punto de vista, la asamblea cuenta con un alto grado educativo, no solo por mejorar la convivencia en el aula o en el centro escolar sino también porque para el propio alumnado es muy enriquecedor en cuanto a aprendizaje en valores como el respeto, la justicia, la igualdad, etc., actitudes como el compañerismo, cooperación, solidaridad, etc., y en el conocimiento del funcionamiento del modelo democrático, siendo la asamblea una herramienta fundamental en una sociedad democrática.
Estos son algunos aspectos educativos de las asambleas que contribuyen a la mejora de la convivencia:
– Permite hablar sobre temas de la clase, lo cual facilita la colaboración, la amistad y la confianza y contribuye a cohesionar al grupo.
– Los alumnos aprenden a expresar su opinión y a escuchar la de los demás de modo respetuoso. Independientemente del tema objeto de discusión, el diálogo constituye una finalidad en sí mismo. Aprender a dialogar es una habilidad básica que facilita la convivencia entre los miembros de la comunidad educativa.
– Asumen responsabilidades en la organización de la convivencia del aula, entendiendo que hay situaciones problemáticas y comprometiéndose en su mejora.
– El aprendizaje de los mecanismos de participación democrática y la realización de acuerdos, pactos y votaciones.
Pérez Pérez, C. (1999). Educación para la convivencia como contenido curricular: propuestas de intervención en el aula. Estudios pedagógicos (Valdivia), (25), 113-130.

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