Hace varios días que no
realizo una publicación por diferentes circunstancias que afectaron a que no pudiera
escribir, pero ya estamos de vuelta.
En esta ocasión vengo a
presentar algo distinto a el área que estamos acostumbrados. Se trata de un
proyecto del área de lengua, un programa de animación a la lectura y al
aprendizaje cooperativo y compartido que se lleva a cabo en este centro escolar
y que recibe el nombre de “tutores lectores”. Es muy interesante al igual que
enriquecedor para el alumnado, pues en este caso, trata de utilizar espacios de
tiempo, cada dos semanas aproximadamente, en los que cada alumno/a de cursos superiores
tutelan a un alumno/a de cursos inferiores y al mismo tiempo estos tutelan a
otros de cursos inferiores y así sucesivamente; por ejemplo un grupo de 6º de
Primaria cada alumno/a tutela a uno/a de 3º de Primaria y otro día el alumno/a
de 3º tutela a uno/a de 2º y así sucesivamente con todo el alumnado del
colegio. Para ello, cada alumno/a posee un “carnet tutores lectores” donde vienen
los datos personales del “lector” y los datos del “oyente”. EL tutor con su
alumno/a apadrinado/a van a la biblioteca y escogen los cuentos según lo que
les apetezca. En ocasiones encontramos tutores muy creativos que al finalizar
la lectura realizan actividades en relación al contenido del cuento o
cuestiones perceptivas que tienen que ver con el ámbito de la lectura como por
ejemplo el vocabulario, las palabras, etc.
Desde mi punto de vista
considero que este programa es muy beneficioso pues cada uno de los sujetos formará
parte de los dos roles que se llevan a cabo. Por un lado, el papel de “tutor
lector”, en el cuál se le da una labor por lo que este individuo tiene
responsabilidades sobre la tarea y sobre el apadrinado/a y tiene cierta
autonomía sobre como quiere abordar la lectura, el lugar donde lo quiere llevar
a cabo, elaborar actividades, preguntas, etc. Además, dirigir correctamente la
actividad da satisfacción por parte del tutor por lo que se siente realizado y
autosuficiente. Este tipo d actividad vendría dentro del aprendizaje
cooperativo, pues todos los componentes de la escuela tienen el mismo objetivo,
que no es ni más ni menos que el fomento y el entusiasmo de la lectura y adquirir
dicha competencia.
¿Qué es la tutoría entre iguales?
¿qué beneficios tiene?
Como se ha comentado anteriormente
este tipo de estrategia metodológica del aprendizaje se situaría dentro del marco
del aprendizaje cooperativo, en el que se asume tanto un compromiso individual
como grupal, ya que la finalidad de este proceso es que todo el mundo sea capaz
de conseguir unos objetivos comunes y compartidos.
Jhonson y Jhonson (2009)
apunta que el aprendizaje cooperativo
tiene mayor eficacia en el aula frente a metodologías con estructura
competitiva e individualista y se basa en la teoría de la interdependencia
social y sus variables moduladoras (interdependencia positiva; responsabilidad
individual y grupal; interacción cara a cara; habilidades sociales; autorreflexión
de grupo), que median y aseguran la efectividad de la interacción. Por su
parte, Díaz-Aguado (2004), explica que de las investigaciones realizadas se han
recogido resultados positivos en cuanto a contribución positiva en las relaciones
entre pares, motivación por el aprendizaje y otros logros más allá del área
curricular.
El método específico de
aprendizaje cooperativo del que hoy se desarrolla la entrada es la tutoría entre iguales (peer tutoring),
el cual ha obtenido resultados muy satisfactorios dentro del aula. Topping (2005)
define este concepto como la adquisición de habilidades y conocimientos a
través de la ayuda activa y apoyo de pares o compañeros, y que en función de
las características del alumnado que componen las parejas encontramos tutorías
de distinta edad, de la misma, manteniendo los roles o recíproco.
Dicho método de
aprendizaje cooperativo se sitúa en el marco conceptual del paradigma
emergente, “aprender enseñando” –learning by teaching- (Duran, 2011; Cortese,
2005), considera que la actividad de enseñar tiene un alto potencial de
aprendizaje cuando se conforma a través de formatos bidireccionales de
interacción. En este sentido, se entiende que el “tutor” aprende enseñando a su
compañero tutorado, porque ello implica una preparación previa de los
contenidos, actividades a desarrollar y la co-construcción de conocimientos
gracias a la mediación, divergencia de opiniones e ideas, y consenso de
respuestas. Por su parte, el “tutorado” aprenderá gracias a la mediación del
compañero tutor, la ayuda personalizada y ajustada recibida, que le permitirá
el avance desde su nivel de desarrollo real al nivel de desarrollo potencial.

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