lunes, 18 de febrero de 2019

Compromiso motor y fisiológico

Durante este periodo en el que me encuentro inmerso y formo parte en el funcionamiento de un centro escolar he sido espectador de diversos acontecimientos que como docente no pueden pasar desapercibidos y en esta ocasión quería centrarme en un aspecto fundamental a tener en cuenta para el buen funcionamiento del desarrollo de las sesiones de educación física en el poco tiempo que se dispone, dos momentos de 45 minutos cada semana. Me refiero a la optimización de este breve espacio de tiempo donde una necesaria planificación, organización y gestión de este tiempo juega un papel fundamental si lo que se busca es que el alumnado consiga uno de los objetivos fundamentales de la EF y es que esta tenga efectos directos en la salud haciendo posible la mejora de la condición física de los sujetos entre otros objetivos no menos importantes.
Es por ello que, en las clases de EF que estoy presenciando en el centro, el docente apuesta por una estructura de sesión constituida, como mucho por dos o tres actividades, y que la finalidad y naturaleza de estas actividades sea que el alumnado este lo más comprometido y activo posible dando lugar a un alto grado de participación y de implicación de ellos con un alto porcentaje de repeticiones por parte de cada sujeto, lo que supone mantener el contenido establecido en las UD por un tiempo mayor (8-12 sesiones) aunque en ocasiones esto pueda generar controversia (contenido muy repetitivo, desmotivación por parte de quien domina la actividad, ocupación excesiva de espacios y materiales,…) pero de esta manera la optimización del poco tiempo del que se dispone para el área de EF es real, dando lugar a un potente compromiso motor y fisiológico que hace que se cumpla con el objetivo de mejorar la condición física y la salud de cada uno además de cumplir otro no menos importantes. Además, al perpetuar en el tiempo el contenido lo que se genera es un aprendizaje más significativo y profundo debido a que no se esta cambiando de tarea constantemente quedando el aprendizaje del alumnado en un nivel superficial, es decir en la fase de descubrimiento, sino que a través de esta forma de organización permitimos a los sujetos el dominar la tarea suponiendo la satisfacción personal de cada individuo que compone el grupo y gracias al dominio que el compromiso motor y fisiológico sea elevado gracias a la posibilidad de dar dinamismo y continuidad a las tareas.
¿Qué es el compromiso motor y fisiológico? ¿Cómo se consigue?
Es una realidad que en el poco tiempo que se dispone para el desarrollo de las sesiones de EF lo es mucho menor para que el alumnado llegue a unos niveles significativos de actividad donde la intensidad sea vigorosa y que por tanto tenga efectos directos sobre la salud y la condición física de los sujetos.
En este sentido, es conveniente definir los conceptos de compromiso motor y compromiso fisiológico en referencia a la Revista Iberoamericana de Educación (ISSN: 1681-5653) donde aparece la definición de compromiso motor de Piéron (1988a, 1988b citado por Sierra, 2003) “tiempo efectivo durante el cual el alumno está realizando una actividad motriz durante la sesión de educación física” (p.25) y compromiso fisiológico Generelo y Plana (1997) “el grado de entrega o de implicación de un sujeto en una actividad físico-deportiva a nivel fisiológico” (p. 221). Esta última definición se puede complementar con la siguiente que está directamente relacionada con el objetivo del que hablábamos anteriormente. Según Sierra (2003) define el compromiso fisiológico como “el tiempo durante el cual un sujeto trabaja a una intensidad lo suficientemente significativa como para que se puedan producir mejoras en su condición física-salud, fundamentalmente cardiorrespiratorias, pero sin buscar necesariamente un incremento del VO2max, ya que un estatus de salud desarrollado puede ser resultado de niveles de actividad que no afecten sustancialmente a esta capacidad” (p. 33).
Por tanto, para que se den beneficios en la salud y provocar conductas participativas y activas en el alumnado es necesario que prevalezcan por encima de todo el tiempo de compromiso motor y fisiológico, empleando eficazmente el tiempo útil del que se dispone habiendo programado UDs donde primen actividades donde todo el grupo participe en su totalidad y repetidas veces, solo de este modo se conseguirá el objetivo.
Por su parte, Sierra (2003) señala como estrategias para incrementar el tiempo de compromiso motor las siguientes:
1)      Elegir tareas y diseños de juegos o ejercicios que favorezcan una actividad física alta para aumentar el compromiso fisiológico.
2)      Plantear tareas ajustadas a la capacidad de los alumnos/as y que sean motivadoras para que los alumnos se comprometan libremente.
3)      Preparar material suficiente para que la clase resulte participativa.
4)      Ajustar las dimensiones del terreno y el número de participantes con relación a los objetivos del juego o del ejercicio.
5)      Eludir organizaciones, juegos populares y otras actividades en las que el niño/a está la mayor parte del tiempo parado y sin realizar esfuerzo físico alguno.
6)      Evolucionar continuamente y de forma proporcional por entre los distintos grupos y alumnos decrezca.
7)      La sesión concluye con una actividad final global y motivadora, y que en la medida de lo posible reúna los aprendizajes desarrollados en la clase.
En cuanto especificaciones para incremento del tiempo de compromiso fisiológico se recogen en la literatura los siguientes recursos propuestos por Generelo y colab. (Generelo, 1996; Generelo y Plana, 1997)
1)      Pautas de organización adecuadas. Particularmente en relación al uso del espacio y al material disponible.
2)      Control de la disciplina.
3)      Motivación adecuada.
4)      Escenarios y equipamientos atractivos.
5)       Selección de tareas y situaciones que favorezcan la participación.
6)      Uso de los estilos de enseñanza y métodos adecuados (parece que estilos muy directivos o por el contrario estilos no tradicionales, que fomenten la libre exploración favorece la participación activa).
7)      Uso de estrategias globales.
8)      Presencia de situaciones de riesgo.
9)      Condiciones particulares de gasto energético.


lunes, 11 de febrero de 2019

El alumno ayudante en la clase de EF


Durante la segunda semana de prácticas en el centro escolar, durante la sesión de EF con un curso de Segundo de Primaria un niño se encontraba débil, cansado, posiblemente llevaba consigo el principio de virus o gripe y no se veía con la energía suficiente como para realizar actividad física. Al mismo tiempo, otro niño acaba de ser operado de apendicitis y no podía realizar esfuerzos debido a que se encontraba en proceso de cicatrización. Es aquí donde se produjo el hecho que hoy quiero relatar.
El docente pudo optar perfectamente por la opción más fácil y sencilla tanto para él como para los propios sujetos que protagonizan el acontecimiento que era dejarlos sentados en el banco a merced del aburrimiento y la inactividad, con riesgo de que estos mantuvieran una actitud disruptiva incomodando al resto del grupo, dificultando el desarrollo de la sesión rompiendo con el buen clima de aprendizaje, pero escogió que, aún con sus limitaciones, formaran parte del desarrollo de la sesión, otorgándoles el rol de “ayudantes”. Pude observar que la adquisición de ese papel para ellos fue todo un honor y una alegría, ya que significa contar para el docente, ser su mano derecha, el tener responsabilidades, tener un lugar que, durante la actividad si este no estuviera no se desarrollaría del mismo modo. Además, podían realizar su labor por si solos fomentando la autonomía y como antes he dicho, dando responsabilidades, lo más parecido a lo que sucede en el día a día de una persona desarrollada de manera íntegra, una persona competente. De nada sirve dejar a este tipo de alumnado aislado del desarrollo de la clase sin participar y sin aportar haciéndole sentir inútil lo primero y lo segundo sin aprender nada. Nos será más enriquecedor integrarle e incluirle en la sesión ofreciéndole un papel relevante como es el de “ayudante”, que sienta que pertenece al grupo en ese momento, aunque realice otra función, pero esto es infinidad de veces más relevante ya que está incluido en el proceso E-A.
¿Qué pasaría si el alumnado en cuestión por sus circunstancias tuviera que estar durante un largo periodo de tiempo sin poder realizar actividad física? Si no se contará con ellos directamente podríamos decirles que se quedaran en su casa ya que es lo mismo que no estar participando en la sesión. Como docente hay que tratar de que el grupo en su totalidad forme parte de la actividad e impedir que nadie quede fuera de ella, esto supondría un auténtico fracaso.

¿Por qué es beneficioso integrar al alumnado que no puede hacer EF en el desarrollo de la clase?
Existe una alternativa ya utilizada y evaluada con el fin de reducir los conflictos de aquel alumnado que pueden presentar conductas disruptivas dificultando el proceso de E-A a través del incumplimiento de las normas de convivencia y dificultando la existencia de un buen clima del aula.
En este caso hago referencia a los resultados presentados por ANdres, S., & Barrios, Á (2006) donde se evaluó como alternativa para la intervención de conflictos desde un ámbito interdisciplinar un programa de ayuda entre iguales.
Los programas de ayuda entre iguales fomentan el desarrollo personal y social realizando contribuciones significativas favoreciendo el desarrollo íntegro de las personas.
 Entre sus objetivos, cabe destacar su finalidad de favorecer la creación de un beneficioso clima de aprendizaje y de un buen desarrollo de la sesión posibilitando la mejora de la comunicación entre el alumnado, y entre alumnado y profesorado.
Todo aquello que se plantea pretende favorecer la integración y la inclusión de este alumnado teniendo en cuenta el bienestar socioemocional del alumnado, el respeto por los compañeros y compañeras además de la importancia de inducir a la manifestación de actuaciones autónomas y autorreguladas sobre uno mismo y sobre el entorno físico, interpersonal y social (Onrubia, 1995), favoreciendo, de este modo, el desarrollo de las capacidades de autorreflexión acerca de sí mismo y de interacción con el entorno.
El programa del alumno ayudante, así, se constituye en una poderosa herramienta de intervención que permite experimentar y mejorar las habilidades sociales a través de la propia práctica, como confirman los estudios que se han realizado hasta el momento (Andrés, Barrios y Martín, 2005; Andrés, Gaymard y Martín, 2005; Andrés y Martín, 2002; Benítez, 2003; Naylor y Cowie, 1999; Salmivalli, 1999).
Por tanto, es positivo para toda la comunidad que compone la escuela el echar mano de este tipo de recursos que no excluyen, sino que integran al alumnado en el proceso y de este modo no se desvincularán de la dinámica del grupo, obteniendo del mimo modo la consecución de los objetivos establecidos por el docente ya que habrá creado un clima educativo de aprendizaje propicio para ello y sin tener que prescindir de ningún componente del grupo.

domingo, 3 de febrero de 2019

La importancia de las rutinas

Una de las primeras experiencias que me llamo la atención al llegar al pabellón de educación física por primera vez, fue el hecho de que nada más llegar a la pista polideportiva el alumnado dejaba sus pertenencias rápidamente y se colocaba sobre una de las líneas que componían el pavimento de la pista a la espera de que el profesor asignará el rol de “líder” que sería el encargado de conducir el calentamiento. Mientras tanto, el docente tenía la oportunidad de proceder a las tareas de organización del espacio, materiales, etc. acciones fundamentales para disminuir el tiempo de organización e incrementar el tiempo de actividad y de poder prestar atención a lo que en la sesión está sucediendo. Así mismo, los diferentes grupos que componen la etapa también realizan este “ritual” y otros varios como por ejemplo esperar en clase a que el profesor llegue para ir al gimnasio, coger la bolsa de aseo y utilizarlo después de cada sesión, etc. Todo esto me llevo a conectar con un concepto: Hábitos y rutinas y la importancia de estas para el buen desarrollo tanto del ritmo de la clase como de los propios sujetos haciendo de sí mismas personas íntegras, autónomas y responsables.

En ese momento me hice una serie de preguntas: ¿se trata de un hecho puntual o es algo que ya se ha interiorizado desde el principio de curso o es algo que se introduce desde el comienzo de la etapa? ¿Cómo procede el profesorado a la introducción de tanta cantidad y variedad de consignas y que el alumnado sea capaz de automatizarlas?
Es por ello que esta primera entrada va dedicado a este punto.

¿Qué es un hábito o rutina y por qué es necesario?
 En referencia a los resultados de diversos estudios en cuanto al funcionamiento de la clase de J. Archambault y R. Chouniard en Jean Brunelle (2000) Una rutina corresponde a un procedimiento, relativo a comportamientos que se reproducen en cada sesión, que tienen como función expresar al alumnado quién, qué, cuándo y cómo hacer.
Las rutinas facilitan mucho la tarea porque permiten observar los comportamientos, disminuir el tiempo de organización, economizar energía y aumentan el tiempo para velar por la consecución de los objetivos establecidos por el docente. En cuanto al alumnado, les da una sensación de seguridad y define las conductas de algunos sujetos que necesitan saber exactamente lo que tienen que hacer.
Por ello es importante definir unos procedimientos de comunicación tanto verbal como no verbal que nos ayude a poner en marcha en el menor tiempo posible el desarrollo de las actividades y unos procedimientos de actividades rutinarias cuyo objetivo es saber lo que hay que hacer en cada momento de la sesión: en el vestuario, antes, durante y después de la sesión.
En definitiva, el establecimiento de rutinas en las clases de EF ayuda a facilitar un ambiente de aprendizaje mucho más fructífero y cómodo.
Pero, ¿es tan sencillo el establecimiento de rutinas el grupo-aula?
Es necesario que la definición de las rutinas se realice al comienzo del curso, ya desde el principio de la etapa primaria y realizar una buena dosificación de estas, pues el transmitir gran cantidad de ellas en poco tiempo sin dejar tiempo a la asimilación, hacen que pierda valor y significado, por tanto, lo idóneo sería dosificar esta transferencia de rutinas para que el aprendizaje sea significativo.
Así mismo las rutinas deben ser explicadas y demostradas igual que cualquier otra actividad, darles tiempo para practicarlas en clase y realizar feedback.
De esta manera la automatización de las rutinas será positiva, el proceso de enseñanza-aprendizaje se verá beneficiado ya que el tiempo organizativo se verá disminuido en materia de limitación de espacios, distribución y recogida del material, agrupaciones, etc. y el tiempo de compromiso motor se verá incrementado, esto es mayor tiempo en el que el alumnado esta involucrado en la tarea motriz, uno de los objetivos con más trascendencia en la EF, la fluidez, dinamismo y buen desarrollo de las sesiones.
Otro aspecto muy importante para los componentes del grupo-clase es que son participes de su propio proceso y del desarrollo de la actividad, lo que les dota de responsabilidad y autonomía, valores muy importantes para el desarrollo integro tanto como personas como ciudadanos.


La actividad física, deporte y educación física desde mi experiencia

Mi nombre es Daniel García Sancho, soy estudiante de Magisterio de Educación Primaria con mención en Educación Física por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).
Hoy me trae aquí elaborar el presente blog debido a que me encuentro realizando las prácticas en centro escolar que pertenece al plan de estudios de mi grado y considero muy útil realizar este tipo de cuaderno de bitácora en la que me dispongo a realizar una serie de entradas de cuestiones, sucesos y anécdotas selectivas, interesantes y significativas de lo que va aconteciendo a lo largo de este periodo.

En esta primera entrada, la cual he titulado "Mi aproximación a la EF" quería contar mis experiencias en relación con el área de EF, con las actividad física y el deporte a lo largo de mi vida.

Desde siempre he tenido una vinculación muy estrecha con el deporte y la actividad física. Mis padres consideraron que este campo era beneficioso para mi desarrollo y es por ello que siempre tomaron la decisión de que un rato de mi día a día fuera destinada a la practica de actividad física y deportiva, algo de lo que siempre estaré agradecido.
Tal fue esta vinculación con la actividad física, que decidí aventurar mis estudios en relación a ella y el deporte pues siempre tuve, en mayor o menor medida, predilección por mis referentes en este ámbito como los diferentes profesores de educación física, entrenadores, etc., por ello quise ser una figura como ellos, quedándome con lo bueno de cada uno y desechando aquello que veía mejorable.
Hoy con mi formación puedo hacer reflexión y crítica de que fue y que es educación física para mi, y debo decir que la educación física no es solo técnicas deportivas, mejorar capacidades físicas, etc. sino que va mas allá de todo esto que podría dedicarse que es superfluo aunque no menos importantes. La educación física es transmitir valores beneficiosos a través del deporte, es mejorar la salud a través de la adquisición de hábitos saludables, es socializar y desarrollar habilidades sociales y afectivas. Al fin y al cabo, es ser más completo, un ciudadano sano y pleno desarrollado por completo.
En mi búsqueda de mi mismo y la vista de mis experiencias vividas en este marco, considero que soy capaz de transmitir con gran entusiasmo y fundamento todos estos valores, técnicas, etc. con solvencia, con aire motivacional y significativo. muchas han sido las experiencias que he vivido: actividades en el medio natural, TAFAD, ERASMUS en Holanda, cursos varios, etc. Nunca me canso de aprender cosas nuevas y siempre estoy en constante actualización.
Hoy doy gracias por saber quien soy y cual es mi misión en esta vida.