Una de las primeras
experiencias que me llamo la atención al llegar al pabellón de educación física
por primera vez, fue el hecho de que nada más llegar a la pista polideportiva
el alumnado dejaba sus pertenencias rápidamente y se colocaba sobre una de las
líneas que componían el pavimento de la pista a la espera de que el profesor
asignará el rol de “líder” que sería el encargado de conducir el calentamiento.
Mientras tanto, el docente tenía la oportunidad de proceder a las tareas de
organización del espacio, materiales, etc. acciones fundamentales para
disminuir el tiempo de organización e incrementar el tiempo de actividad y de
poder prestar atención a lo que en la sesión está sucediendo. Así mismo, los
diferentes grupos que componen la etapa también realizan este “ritual” y otros
varios como por ejemplo esperar en clase a que el profesor llegue para ir al
gimnasio, coger la bolsa de aseo y utilizarlo después de cada sesión, etc. Todo
esto me llevo a conectar con un concepto: Hábitos y rutinas y la importancia de
estas para el buen desarrollo tanto del ritmo de la clase como de los propios
sujetos haciendo de sí mismas personas íntegras, autónomas y responsables.
En ese momento me hice una
serie de preguntas: ¿se trata de un hecho puntual o es algo que ya se ha
interiorizado desde el principio de curso o es algo que se introduce desde el
comienzo de la etapa? ¿Cómo procede el profesorado a la introducción de tanta
cantidad y variedad de consignas y que el alumnado sea capaz de automatizarlas?
Es por ello que esta
primera entrada va dedicado a este punto.
¿Qué es un hábito o rutina y por qué
es necesario?
En referencia a los resultados de diversos estudios en cuanto al funcionamiento de la clase de J. Archambault y R. Chouniard en Jean Brunelle (2000) Una rutina corresponde a
un procedimiento, relativo a comportamientos que se reproducen en cada sesión,
que tienen como función expresar al alumnado quién, qué, cuándo y cómo hacer.
Las rutinas facilitan
mucho la tarea porque permiten observar los comportamientos, disminuir el tiempo
de organización, economizar energía y aumentan el tiempo para velar por la
consecución de los objetivos establecidos por el docente. En cuanto al alumnado,
les da una sensación de seguridad y define las conductas de algunos sujetos que
necesitan saber exactamente lo que tienen que hacer.
Por ello es importante definir
unos procedimientos de comunicación
tanto verbal como no verbal que nos ayude a poner en marcha en el menor
tiempo posible el desarrollo de las actividades y unos procedimientos de actividades rutinarias cuyo objetivo es
saber lo que hay que hacer en cada momento de la sesión: en el vestuario, antes,
durante y después de la sesión.
En definitiva, el
establecimiento de rutinas en las clases de EF ayuda a facilitar un ambiente de
aprendizaje mucho más fructífero y cómodo.
Pero, ¿es tan sencillo el
establecimiento de rutinas el grupo-aula?
Es necesario que la
definición de las rutinas se realice al comienzo del curso, ya desde el
principio de la etapa primaria y realizar una buena dosificación de estas, pues
el transmitir gran cantidad de ellas en poco tiempo sin dejar tiempo a la
asimilación, hacen que pierda valor y significado, por tanto, lo idóneo sería dosificar
esta transferencia de rutinas para que el aprendizaje sea significativo.
Así mismo las rutinas
deben ser explicadas y demostradas igual que cualquier otra actividad, darles
tiempo para practicarlas en clase y realizar feedback.
De esta manera la
automatización de las rutinas será positiva, el proceso de enseñanza-aprendizaje
se verá beneficiado ya que el tiempo
organizativo se verá disminuido en materia de limitación de espacios,
distribución y recogida del material, agrupaciones, etc. y el tiempo de compromiso motor se verá incrementado, esto es
mayor tiempo en el que el alumnado esta involucrado en la tarea motriz, uno de
los objetivos con más trascendencia en la EF, la fluidez, dinamismo y buen
desarrollo de las sesiones.
Otro aspecto muy importante
para los componentes del grupo-clase es que son participes de su propio proceso
y del desarrollo de la actividad, lo que les dota de responsabilidad y
autonomía, valores muy importantes para el desarrollo integro tanto como
personas como ciudadanos.
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